Para maestros y profesores
El temporizador para tu salón de clases
La duración que necesites, con el texto que tú escribas y números que se leen desde la última fila. Gratis, sin registro y sin anuncios.
Tema Pizarra — pensado para verse en el proyector
Pensado para el frente del salón
La duración que quieras
Tres minutos o tres horas. Sin los topes fijos que traen los videos.
Con tu propio texto
"¡Hora del examen!", "Almuerzo en…", "A guardar en…". Lo que necesites que lean.
Temas para proyector
Pizarra y Clásico son de alto contraste: se leen desde la última fila de cualquier salón.
Se inserta en tu aula virtual
Un iframe que entra en Moodle, Google Sites, Chamilo o Teams.
Gratis, siempre
Sin registro, sin anuncios en la pantalla del reloj y sin nada que instalar.
¿Cuánto hace que…?
¿Cuánto hace de la llegada a la Luna? Tiempo Transcurrido sirve para historia y ciencias.
Listo en menos de un minuto
Pon la hora de término
Una fecha y hora, o una duración con el generador de más abajo.
Escribe la etiqueta
"El examen termina en", "Recreo", "A guardar en…". El texto es tuyo.
Elige el tema
Pizarra para el proyector. Clásico para el contraste máximo. Hay cinco.
Proyéctalo o insértalo
Copia el enlace para verlo a pantalla completa, o el código para tu aula virtual.
Genera tu código para insertar
Arma abajo tu cuenta regresiva y copia el código en Moodle, Google Sites o donde des la clase. Si trabajas con una duración y no con una fecha, genéralo justo antes de empezar.
¿Cuánto hace que…? Relojes para historia y ciencias
¿Cuánto hace de la llegada a la Luna? ¿Del fin de la Segunda Guerra Mundial? ¿Del primer iPhone? Relojes de tiempo transcurrido que puedes proyectar en clase o insertar en una lección.
Ver Tiempo TranscurridoEl temporizador en clase, en la práctica
Para qué lo usa de verdad un maestro
Lo primero para lo que sirve no es lo más vistoso: los cambios de actividad. Mover a treinta estudiantes de una cosa a la siguiente se lleva más minutos de la clase que las actividades en sí, y un reloj grande al frente convierte el "vayan cerrando" en algo que se ve, no en algo que hay que repetir tres veces. Cinco minutos para terminar y guardar, tres para cambiar de estación, uno para volver a su lugar.
De ahí en adelante se repiten unos cuantos formatos. El trabajo de inicio, corriendo mientras se pasa lista. La escritura o el examen cronometrado, donde lo importante es que el reloj sea uno solo y lo vean todos. Las estaciones de trabajo y los equipos de laboratorio, donde un mismo reloj los mueve a todos a la vez y evita andar cantando el tiempo seis veces. El trabajo en equipo con hora de cierre, para que la discusión no se estire hasta comerse la clase. Y la limpieza, que es lo único donde los estudiantes de verdad necesitan que alguien les marque los últimos dos minutos.
También resuelve el día que no vas. En una planeación para un suplente, un enlace que abre un reloj a pantalla completa con su texto ya puesto no necesita explicación, ni contraseña, ni instalar nada en una computadora ajena.
Qué cambia entre primaria, secundaria y preparatoria
La herramienta es la misma en todos los salones; el trabajo que hace, no. En primaria es sobre todo manejo de grupo, y los tiempos son cortos: de uno a cinco minutos para recoger, rotar rincones, la asamblea o formarse para salir. A esa edad todavía no se calcula bien cuánto tiempo pasó, así que el reloj lo calcula por ellos, y que puedan leer la etiqueta pesa más que la cifra.
En secundaria el temporizador ya sostiene la clase y no solo los cambios: bloques de diez a veinte minutos para estaciones, trabajo en parejas y práctica individual. Es también donde los estudiantes empiezan a usarlo solos — a un equipo con doce minutos y un reloj a la vista se le nota que se organiza contra él.
En preparatoria lo que domina es la práctica cronometrada y el examen, en bloques de veinte a sesenta minutos, y el valor está en que el reloj sea público e igual para todos. Las materias de taller — artes, música, educación física, laboratorio — piden la parte de en medio con una hora de cierre firme, porque la clase se acaba se haya guardado el material o no.
Por qué un reloj a la vista cambia el manejo del grupo
Un temporizador que todos ven saca el tiempo de la cabeza del maestro y lo pone en el salón. Eso hace tres cosas que vale la pena nombrar.
Se acaban las interrupciones. "¿Cuánto falta?" es una pregunta por un dato que falta, y un reloj al frente lo contesta antes de que alguien levante la mano.
El límite deja de ser personal. Cuando la cuenta llega a cero, la actividad se terminó porque se terminó, no porque un adulto decidió cortarla. Esa diferencia pesa justo con los estudiantes que más discuten.
Se aprende a repartir el tiempo. Quien ve encogerse quince minutos aprende a administrarlos, y eso se transfiere directo al primer examen cronometrado que le toque.
La rutina importa tanto como el reloj: usado siempre igual — mismo temporizador, mismo lugar, mismo significado — se vuelve una señal sin palabras, y un grupo que reacciona a los números bajando le pide mucho menos a la voz del maestro.
Cuántos minutos ponerle
Si quieres un reloj que arranque de un clic y sin configurar nada, hay una página por cada duración que se usa en clase: 1, 2, 3, 5, 10, 15, 20, 30, 45 y 60 minutos. Cada una explica para qué se ocupa esa duración, porque un temporizador de un minuto y uno de cuarenta y cinco no hacen el mismo trabajo.
Como referencia rápida: de uno a tres minutos cierra una actividad o da un turno para hablar; cinco es la unidad con la que de verdad se arma una jornada escolar; de diez a quince es un bloque de atención o una rotación en equipo pequeño; veinte le queda bien a la lectura silenciosa; y de treinta a sesenta cubre desde media clase hasta la clase completa.
Proyectarlo o insertarlo en tu aula virtual
Hay dos maneras de mostrar una cuenta regresiva y no resuelven lo mismo. La pantalla completa es para el proyector o la pantalla del salón: abres el enlace, presionas F11 y el reloj ocupa todo, sin nada alrededor. La versión insertada es para una página que tus estudiantes ya visitan — el generador de arriba te da un iframe estándar que entra en Moodle, Google Sites, Chamilo, Blackboard, Microsoft Teams o cualquier página donde puedas pegar HTML.
Google Slides no acepta iframes, así que ahí lo normal es dejar la cuenta regresiva en otra pestaña y cambiarte a ella, o ponerle un hipervínculo desde la diapositiva. Ya cargada la página, el reloj sigue corriendo aunque el internet se caiga un momento — algo que conviene saber si en tu salón la señal se va a media clase.
Paso a paso en las plataformas que usan las escuelas
Genera primero el código de arriba y luego busca tu caso. Un temporizador hecho con una duración empieza a contar en cuanto presionas Generar el código, así que genéralo poco antes de la clase; uno hecho con fecha y hora exactas se puede dejar insertado con semanas de anticipación.
- Google Classroom — el tablón no acepta iframes, así que pega el enlace de pantalla completa en una tarea, un anuncio o un material. Cada estudiante lo abre en su dispositivo, que es justo lo que quieres para una actividad cronometrada en casa.
- Google Sites — Insertar → Insertar → Código para insertar, pegas el iframe y publicas. Es donde mejor vive una página de clase con un temporizador fijo.
- Google Slides — no acepta iframes. Pon el enlace de pantalla completa como hipervínculo en una diapositiva, o abre el reloj en otra pestaña antes de presentar. Si extiendes las pantallas en lugar de duplicarlas, puedes dejar la vista de presentador en la laptop y el reloj en el proyector.
- Moodle y las aulas virtuales que lo usan por debajo — en una Página o una Etiqueta, abre la barra completa del editor, entra a la vista de código con el botón
</>y pega el iframe. - Chamilo — en un Documento o en la descripción del curso, cambia a la vista de código fuente del editor y pega el iframe igual que en Moodle.
- Microsoft Teams para Educación — la publicación de un canal no acepta iframes: comparte el enlace de pantalla completa, o agrega al canal una pestaña de Sitio web con la dirección del reloj para que quede fija.
- Blackboard, Canvas y WordPress — donde haya modo HTML o de código fuente, el iframe entra tal cual. En WordPress tiene que ser un bloque de HTML personalizado, no uno de párrafo.
Si la inserción se ve en blanco, la plataforma le quitó el iframe al guardar: vuelve a abrir la vista de código para confirmarlo y usa mejor el enlace de pantalla completa, que ninguna plataforma filtra.
Que se lea desde la última fila
A un temporizador de salón lo leen treinta personas a la vez, algunas desde doce metros atrás. O está diseñado para eso, o no está haciendo su trabajo.
El contraste está medido, no calculado a ojo. Los cinco temas dejan sus dígitos por encima de 9:1 contra su propio fondo — Clásico llega cerca de 20:1 — cuando el mínimo AA de las WCAG para texto normal es de 4,5:1. Pizarra y Clásico son los más seguros en proyector; Claro es para el salón que no puedes oscurecer, donde el fondo oscuro se lava y el problema real es el reflejo.
Los dígitos crecen con la pantalla en lugar de quedarse en un tamaño fijo, así que a pantalla completa son tan grandes como se pueda, y van en cifras del mismo ancho para que no se muevan de lugar al avanzar el segundo.
Nada depende del color. Ningún estado se avisa con rojo contra verde, así que una deficiencia en la visión del color — más o menos uno de cada doce niños — no cambia nada de lo que se alcanza a leer.
El movimiento se puede apagar. La celebración del final respeta la opción de reducir el movimiento del sistema operativo: si el estudiante o el equipo de la escuela la tiene activada, el estado final aparece sin partículas moviéndose. También puedes elegir la animación Ninguna, que es lo indicado en un grupo donde el parpadeo es un desencadenante conocido.
El reloj no suena, a propósito. Al llegar a cero no suena nada, así que nadie queda en desventaja por no oírlo y no se interrumpe el salón de junto — pero quien no esté viendo se lo pierde: dilo además de mostrarlo.
A los lectores de pantalla no se les grita. El reloj está marcado como temporizador y a propósito no se anuncia cada segundo, porque una región que se dispara sesenta veces por minuto vuelve inservible un lector de pantalla. La hora de término queda en pantalla como texto que se puede leer.